Norma Boe nos derrama el té

Hablamos con ella mediante videollamada del WhatsApp. Cuando por fin responde y se abre pantalla, aparece maquillada para celebrar el Día de Muertos. Como de alguna manera hay que romper el hielo -también porque es cierto-, le decimos:

-¡Ay, qué linda te ves de Catrina!

Ella sonríe y contesta:

-¿Verdad? Es un maquillaje muy favorecedor. No quisiera sonar como una estúpida engreída, pero la muerte me sienta tan bien…

-Y que lo digas… Bueno, al grano. Todos los seguidores de iPulp esperábamos que publicaras otro volumen de relatos para Halloween, pero parece que no.

-Lo sé -contesta enigmática-. Como yo digo: haz siempre lo contrario de lo que espera todo el mundo de ti. Nunca hay que perder la capacidad de sorprender. El próximo lanzamiento de iPulp será, en efecto, una colección mía de relatos… Pero no será en Halloween, que sería lo típico… -Tras una pausa cargada de intención, suelta la bomba-: Será en navidad.

-¿En navidad?, repetimos desconcertados. Disimulando nuestra enorme sorpresa, añadimos: ¿Por qué en navidad y no en Halloween?

-Primero por no ser predecible, que es algo que me aburre mortalmente. Segundo, porque como escuché decir a Sabrina Spellman en el remake para Netflix de Embrujada: ‘La navidad es perfecta para los fantasmas. El velo entre los vivos y los muertos es más fino durante el solsticio.’ Yo no podría estar más de acuerdo. La navidad es un tiempo propicio para el horror. El miedo no conoce fronteras, tampoco festividades. El miedo es la emoción más transversal que existe. Se puede sentir en cualquier momento, en cualquier lugar, en cualquier ocasión. El miedo no discrimina, ¿por qué iba a hacerlo yo?

-Visto así… -admitimos-. Por cierto, ya que la has citado, ¿qué opinas de esa serie en su nueva versión? Algunas personas afirman que es diabólica, que la mano del Maligno se adivina en gran parte del libreto.

-A mí me parece que no es para tanto -replica Norma-. Es simplemente la típica serie americana de high school pero con un toque de ocultismo para hacerla diferente. Pero es muy mainstream igualmente. Yo la veo ideal para adolescentes góticos y emos, si es que queda alguno… Púberes con pose de atormentados y con querencia por el lado oscuro, como el Vincent de Tim Burton… Pero, si te fijas, no es más que los problemas y la dinámica de siempre en el género: los bandos de populares y losers, los encuentros ante las taquillas, la vida social en los pasillos del instituto, los romances entre uno y otro y la duda de quién será finalmente mi pareja en el baile de temporada, los nerds y freaks haciendo piña y luchando por encajar en un ecosistema hostil o crearse su mundo propio. Introduce algunas novedades importantes, signo de los tiempos que vivimos, como que entre esa panda de losers haya una chica trans. El discurso feminista está también muy presente, como cuando Sabrina se presenta a la elección como paladín entre los brujos, posición hasta entonces masculina, con el revuelo que eso causa. Todo muy light, en el fondo. Es lo mismo de siempre, pero con atrezo de academia Hogwarts y unos cuantos conjuros.

-Se oye música de fondo, ¿qué es lo que suena?

-Oh, es un clásico, una canción que escucho mucho. No solo estos días, durante todo el año. Es I put a spell on you, en la voz de Nina Simone. Una pieza de jazz hecha de terciopelo negro, como el de los catafalcos.

-OK -le decimos-, ¿y qué nos podremos encontrar en ese volumen de relatos de miedo para navidad?

-Serán ocho, como siempre. No es una cifra random; para la numerología soy muy china. Entre los relatos los habrá de tema navideño y otros que a lo mejor no tienen mucho que ver con las fiestas pero que superarán de largo el terror de las reuniones con la familia.

-Estamos temblando ya -confesamos-. ¿Y cuál será el título?

Duda un instante y responde:

-Estoy barajando varios. Todavía no me he decidido. Estoy entre Navidades radiactivas o Navidades de ultratumba o, yendo a lo arriesgado, Twitter mató al espíritu de la navidad. ¿A vosotros cuál os gusta más?

-No sabríamos decantarnos… Todos suenan bien. Lo dejamos a tu criterio, que siempre es exquisito. ¿Algo más que añadir?

-Sí. Que la promoción actual de mis libros se prolongará hasta el 3 de noviembre: mis dos títulos publicados con vosotros, a solo 0,99 €, en las tres plataformas. A partir de ese día, volverán a su precio habitual. Solo puedo animaros a que aprovechéis la oferta. No siempre podrás disponer a ese precio de mis sustos y escalofríos entre lo macabro y lo sofisticado. Si hay algo que no podrán decir de mí, es que no soy generosa. Y ahora os dejo, que tengo que ir a alimentar a mis plantas carnívoras.

La videollamada se corta. La conversación ha concluido porque así lo ha decidido La Dama Negra. Nos habría gustado extender la conversación con ella, pero quedémonos con lo importante: The diva is back. Por navidad.

Seguiremos informando.

Norma Boe: ‘Le tengo puesto un altarcito a Ambrose Bierce’

Norma es una mujer de frontera. Tex-mex de corazón y de palabra. Un buen día decidió ponerse a escribir porque, según nos cuenta, no quería acabar seca y apolillada como la madre de Norman Bates sin dejar al mundo algún legado. Estaba entre eso y las colchas de patchwork.

Afortunadamente para iPulp, decidió dedicarse a la literatura. Con nosotros ya publicó un título especial para Halloween, ‘Calaveras County’, una colección de relatos que lo mismo te producían escalofríos que una risa nerviosa.

-¿Cómo te presentarías?

-Como una dama sureña de espíritu beatnik que llena su soledad con Bourbon de Kentucky, canciones de Paquita la del Barrio y gatos. En el fondo soy de hábitos sencillos: me gusta sentarme por las tardes en el porche y beber limonada, mientras la mecedora de la abuela se mueve sola a mi lado.

-¿En serio?

-Sí, aunque estoy más que acostumbrada. Mi vida nunca ha sido muy convencional… Está, por ejemplo, lo de papá…

-¿Qué le pasaba a tu papá?

-Sufría de estrés postraumático severo. Su experiencia en la guerra de Vietnam le dejó muy marcado. Nunca volvió a ser el mismo. A poco de regresar, armó una especie de diorama de la jungla indochina en el sótano, con un montón de plantas y lianas. Cuando tenía uno de sus flashbacks, se encerraba allí abajo durante días. Desde arriba podíamos oír los disparos de su fusil. En su mente trastornada, todavía estaba luchando contra los charlies. En Vietnam se metió mucho ácido.

-Vaya, lo sentimos… Volviendo a lo nuestro, este nuevo título tuyo, ‘Té con creepypastas’, es otra colección de relatos… Pero, ¿por qué creepypastas? Nosotros nos quedamos en las galletas danesas de mantequilla de toda la vida…

-Hace referencia a la cultura creepypaste de Internet, castellanizado en creepypasta, todo un fenómeno en ebullición, sobre todo en países como México. Se trata del morbo de siempre por lo esotérico y lo paranormal, aunque actualizado. Es como esas leyendas urbanas que escuchabas en el patio del colegio o del instituto, solo que ahora utiliza la tecnología y las redes sociales para difundirse. La cultura creepypasta no se libra de las fake news: en ella hay mucho montaje y mucha patraña mezclados con sucesos reales. Y es muy ecléctica: combinan casos clásicos con otros más modernos.

-Qué curioso…

-Sí. La casa encantada, por ejemplo, es un clásico que se mantiene en el top, pero se añaden otros sucesos y fenómenos más actuales como los bosques de ahorcados, la invocación a Pikachu o las muñecas diabólicas. Los OVNIS, en cambio, ya no interesan tanto. Cada época tiene sus modas, los terrores se renuevan: ahora, por ejemplo, una frecuencia muerta en la radio o una pantalla pueden ser también portales a otra dimensión… Es esta actualización del género que he tratado de recoger en los relatos de ‘Té con Creepypastas’.

-¿Puedes anticiparnos algo de ellos?

-Está ‘El fantasma del call center’… O ‘El hombre de tus sueños’, traducción literal del ‘man of your dreams’, uno de los nuevos arquetipos del terror que ha creado la cultura creepypasta… También hay otro sobre el episodio de una serie maldita de televisión que induce al suicidio y que solo puede verse a medianoche en Netflix. O ‘Sierra Madre Boulevard’, que trata de una casa en las afueras de Los Ángeles embrujada por una estrella del cine mudo. A mí me gusta especialmente ‘Pastel de cerdo’.

-Suena apetitoso. ¿De qué va?

-Cariño -dice sonriendo- si quieres saber eso, tendrás que leerlo.

 

‘Té con creepypastas‘ de Norma Boe: pronto, muy pronto, en iPulp.

¿Dónde si no?

Entrevista a Mikel Atz, autor de ‘El tesoro del indiano’

-Hola, Mikel, ¿qué tal?

-Ondo, ondo. Por aquí.

-¿Por dónde?

-El norte. Siempre el norte. Es el territorio mágico por excelencia. Para hacer bien el amor hay que bajar al sur, pero si quieres leyendas brumosas bien arraigadas, tienes que tirar p’al norte.

-Un norte algo promiscuo… Tu nueva novela, El tesoro del indiano, transcurre en un imaginario valle del Hevia, donde se funden lo pasiego y lo asturiano…

-Es un poco crossover, sí. Pero quien conozca la franja norte de la península se dará cuenta de lo similar que es todo, de lo permeable. El camino de Santiago ha unido y une mucho. El clima también. Es una forma de ser común. Y la mitología también se comparte.

-En este caso es la asturiana…

-Sí. Una de las mitologías paganas más ricas de la península. Un tesoro cultural repleto de personajes fascinantes para la ficción. Es una pena que Tolkien no la conociera.

-Ese sombrero negro que llevas en la foto, ¿es un guiño a uno de los personajes centrales de la historia?

-Sí, ha sido un detalle mío personal, porque normalmente llevo boinas y alguna que otra raspberry beret. Mi Instagram parece el catálogo de boinas Elósegui.

-El personaje de Sombrero Negro, por cierto, recuerda al detective Colombo. Tiene hasta su mismo coche.

-No exactamente: el modelo de Colombo es descapotable. Pero sí, me habéis pillado… La acción transcurre en el verano de 1978. Se trataba de introducir referencias directas a la época y otras más sutiles. Sombrero Negro tiene su parte de Colombo pero se inspira también en un personaje que salía en un libro que fue muy popular entonces, ‘Cómo hacer de espías’.

-Un clásico, de Plesa/SM. Y esto que dices refuerza la impresión de estar leyendo una novela casi juvenil de aventuras, en la línea de los libros de Enid Blyton o de Los Tres Investigadores…

-Esa era la intención…  Hay otros detalles que lo hacen evidente. El héroe de Víctor -el líder de la pandilla- es Jupiter Jones. Los tres investigadores se reunían en una chatarrería, en El tesoro del indiano se reúnen en un cobertizo… Hay mucho tributo a aquellas novelas de entretenimiento para adolescentes prewhatsapp.

-Pero lo puede leer un adulto, ¿no?

-Claro. Es simplemente que una aventura, vivida por niños, es doble aventura. Quería potenciar esa emoción ingenua, esa fascinación ante el misterio, esa edad dorada en la que llegan a ocurrirte cosas fantásticas. O al menos las recuerdas así.

El tesoro del indiano viene a sumarse a La guarida del diablo,  también en nuestra colección. ¿Cómo definirías tus libros?

-Como historias ligeras y rocambolescas con tips de buena literatura.

 

Entrevista con Daruma Neko, autor de ‘La fuga de Netflix’

Volvemos a chatear con él vía Skype. Le pillamos trabajando, en un cat-café de Tokio. No dispone de mucho tiempo: acaba de empezar su turno.

 -¿Qué haces ahí, Daruma?

-Me han contratado más que nada para dar ambiente. No todos los gatos brillan con luz propia.

-¿Y encuentras tiempo para escribir?

-Sí… En el tren de vuelta a casa. Dos horas de trayecto, cuatro en total cada día.  Al principio lo de conmutar lo llevaba fatal; me movía endemoniado por el vagón, como si fuera camino del veterinario. Pero luego aprendí a aplicarle una filosofía zen y sacarle provecho. Las mejores ideas se me ocurren conmutando.

Daruma Neko junto a un amigo. ‘También bioluminiscente -nos dice-, aunque de laboratorio. Lo mío es natural.’

-Ciudad Axila tiene mucho de Tokio…

-Y de Bangkok, y Seúl… mezclada con Ciudad de México. Es una megalópolis híbrida, pero con mucha influencia oriental.

-¿Cómo en Blade runner?

-Es que si en algo fue visionaria esa película, fue en eso, en imaginar un futuro donde la población oriental abunda y la influencia de su cultura y tecnología son determinantes.

Doraemon, el gato robot venido del futuro, ante la Alhambra de Granada.

-Todo lo que ocurre en ‘La fuga de Netflix’ es un poco extremo, ¿no?

-Vivimos tiempos extremos. Ya hay demasiados libros de gurús, charlas de coaches y tazas de Mr Wonderful que pretenden engañarnos y hacernos creer que todo el mundo es bueno.

-Ah, ¿y no?

-No. Nada más incoherente que la especie humana: se mueve entre extremos. Los gatos lo sabemos mejor que nadie: lo mismo nos quemáis vivos que nos adoráis como a dioses. ¿Qué se puede esperar de una especie tan inestable?

-¿Ese es el motivo por el que Netflix lo sea?

-Netflix no es más que un tipo contradictorio, con sus más y sus menos, sus dudas, sus inseguridades, sus luces y sus sombras… En una palabra: humano. Creo que a veces tiene que venir un ejemplar de otra especie a recordaros lo que es eso. Os idealizáis demasiado.

‘Yo hice las fotos -nos cuenta Daruma-. Somos muy amigos, casi te diría que categoría BFF. En su último viaje a España lo acompañé.’

-Toxina en cambio es un personaje muy potente… A veces se lo come.

-Toxina es lo mejor que le ha podido suceder a Netflix, y él ya lo intuye. Es todo lo contrario a una cat lady: una mujer que no se refugia en los gatos y se enfrenta al mundo. Como dice de ella Netflix: ‘Tiene un par de gigas’.

‘Qué te puedo decir, solo hay que ver las fotos: disfrutó como un gato cósmico’, comenta Neko.

-La historia que narras es un poco delirante… Como tú. La gente no se cree que seas un gato radiactivo…

-También dicen que soy un seudónimo, un holograma… He oído de todo. Pero esa es la verdad. La de Fukushima era una de las mayores centrales nucleares del mundo. El terremoto de 2011 hizo que tres de sus reactores se fundieran como helado al sol, desprendiendo cantidades ingentes de radiactividad. Yo tuve la desgracia de vivir cerca. Antes de aquello, solo me preocupaba por mi pescadito diario y poco más. Desde entonces soy un farolillo japonés andante.

-No solo eso… Si ya un gato normal tiene una imaginación desbordante, la tuya parece haberse potenciado por culpa de la radiación…

-No te puedes hacer idea. Para un gato normal, una caja de cartón es su castillo. Para mí, es la guarida del Doctor No.

‘A ver si en el próximo viaje nos acompaña Noodles, de Gorillaz. También somos muy colegas.’

-¿Extrañas algo de cuando eras un simple gato?

-Sí. La oscuridad. El tono fosforescente que adquirí con la radiación me impide cazar ratones por las noches. Lo echo mucho de menos.

-¿Qué es lo que más temes?

-Caer en manos de una cat lady. Son demasiado posesivas. Yo para crear necesito mi espacio.